Reino Unido negocia cómo mantener, tras el voto sobre el Brexit, un pie fuera y otro dentro de la Unión Europea (UE). Sin embargo, ante el desasosiego, cada vez son más los trabajadores europeos que optan por abandonar el país o por no instalarse allí.

Por primera vez en muchos años, el territorio británico se ha convertido en un exportador neto de talento internacional: ya hay más profesionales que salen de sus fronteras que los que entran. La tendencia empezó tras el referéndum, hasta culminar en el primer trimestre de este año.

De acuerdo a los datos manejados por la red social Linkedin, los europeos consideran el Reino Unido un lugar cada vez menos atractivo para instalarse a trabajar. En el 2017, los extranjeros procedentes del Viejo Continente que migraron al Reino Unido por razones de trabajo cayeron un 26%. En lo que se refiere a los trabajadores procedentes de España, el porcentaje fue incluso superior: un 29% menos. Esto afecta, según el análisis de Linkedin, a varios sectores, desde el sanitario, al manufacturero, la construcción, la educación y, obviamente, la banca y las finanzas.

El estudio avala que la decisión del país de salir de la UE ha causado cierta desorientación: el 96% de las empresas situadas en territorio británico que buscan trabajadores admite que el Brexit está afectando a su estrategia y casi la mitad de ellas piensan, basándose en las conversaciones con los candidatos a cubrir los puestos, que el país ahora es menos atractivo.

Otro dato importante es que la City, capital financiera mundial, está empezando a perder posiciones. Los anuncios laborales para gestores en las altas finanzas londinenses son ahora la mitad de lo que eran hace tres años. Las ofertas para trabajar en París y Luxemburgo, en cambio, han aumentado dieciséis veces más, respectivamente. “Estamos asistiendo a una creciente presión de los profesionales de EE.UU. y del Reino Unido para implantarse en el corazón del continente europeo”, reconocía Casey Quirk, de Deloitte. Hace pocos días, el ministro de Finanzas Philip Hammond aseguró todo lo contrario: “hemos evitado lo que hubiera podido ser una hemorragia de puestos de trabajo en las finanzas”.

Noticia con información de: La Vanguardia