El gobierno de Reino Unido elabora cada año un censo escolar que recoge cierta información de los alumnos, como la edad o el origen étnico, pero desde este año, solicita nuevos datos, como el país de nacimiento de los pequeños o su nivel de inglés.

Esta medida ha molestado profundamente a algunos padres, tal y como relataba hace poco el diario El País, citando los casos de algunas madres españolas que viven en la capital británica.

Una de las afectadas relataba que recibieron circulares del colegio de sus hijos anunciando el cambio, pero sin justificar el motivo. La primera, en mayo, la segunda, el pasado 23 de septiembre, donde insistían en la necesidad de especificar la nacionalidad de los menores.

Los comunicados contemplaban la posibilidad de no declarar la nacionalidad, aunque no especificaba si existirían consecuencias para quienes decidieran desobedecer la medida.

Madres, padres y ciudadanos en general empezaron a usar estos días la etiqueta #boycottschoolcensus (boicotea el censo escolar) en las redes sociales. Al mismo tiempo, asociaciones de progenitores crearon una campaña con el objetivo de “revocar la política del ministerio de Educación, vigente desde septiembre de 2016, de recoger información del país de nacimiento y la nacionalidad de 8 millones de niños en Inglaterra”.

Desde la secretaría de Educación británica un portavoz argumentó al medio de comunicación español que los datos “se usarán para ayudarnos a comprender mejor, por ejemplo, el desempeño educativo de los niños con el inglés como segundo idioma, y para evaluar y monitorizar la escala y el impacto que la inmigración puede estar teniendo en el sector escolar”.

Noticia con información de: www.cronica.com.mx