La primera ministra británica, Theresa May, se reunió este lunes en Bruselas con el jefe de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, y acordaron que el ritmo de las conversaciones sobre el Brexit debe acelerarse.
A solo cinco días de que los líderes europeos se den cita en Bruselas para pasar revista al estado de las negociaciones del brexit, el equipo de la premier Theresa May, ha sugerido que podría haber sorpresas de última hora, aunque se detalló en un comunicado conjunto que se describió la reunión de dos horas como “constructiva y amigable”.
«Puede que tenga algo que decir sobre la factura», deslizó su portavoz. Y es que tras siete meses y cinco rondas con el negociador europeo, Michel Barnier, las posiciones apenas se han movido.
En vista de los escasos compromisos y avances emprendidos por Londres, ni el francés ni la Eurocámara están dispuestos a abrir la puerta a la segunda fase, la de perfilar la futura relación comercial entre la UE y el Reino Unido.
Un comunicado conjunto describió la reunión de dos horas como “constructiva y amigable”. En el encuentro los funcionarios “revisaron el progreso de las negociaciones y acordaron que se deben acelerar los esfuerzos en los próximos meses”.
La reunión, anunciada el domingo, se realizó lejos de la prensa. Fuentes oficiales no dieron más detalles sobre lo conversado.
A medida que se acerca la fecha prevista para la salida británica de la Unión Europea, en marzo de 2019, aumentan las preocupaciones en el bloque acerca del posible colapso del proceso.
Los gobiernos de la UE han acordado que la cumbre que se celebrará durante jueves y viernes debería dar luz verde para explorar un posible periodo de transición post Brexit, pero solo para discusiones internas dentro del bloque, no con los negociadores británicos del Brexit.
«Tienen que pagar. No tengo ánimo de venganza. No estoy odiando a los británicos», aseguró el viernes el presidente de la Comisión, Jean Claude Juncker. Solo queda un año para que el Reino Unido deje bien atados todos los cabos antes de saltar hacia lo desconocido y al otro lado del Canal de la Mancha continúa el caos y la improvisación. «Los británicos están descubriendo, como nosotros, día tras día nuevos problemas. Esa es la razón por la que este proceso tomará más tiempo de lo que se pensó al principio», señaló Juncker.
Noticia con información de: www.forbes.com.mx, www.lavozdegalicia.es