Sergei Eisenstein ocupa un lugar de honor en la historia del cine por su audacia narrativa y sus innovadores montajes. Este lunes, 22 de enero, se cumple el 120 aniversario de su nacimiento, por lo que Google le ha dedicado su Doodle.

Su talento le convirtió en el gran propagandista de la Revolución soviética en la gran pantalla, pero ello no impidió que años después cayera en desgracia a ojos de Stalin. Él  empezó como director de teatro, pero a los 25 años quedó decepcionado por la puesta en escena de una de sus obras. A causa de ello, decidió reorientar su carrera y centrarse en el cine.

Sergei Eisenstein , un hombre cuyo nombre quizá ha caído en el olvido actualmente, pero cuya contribución al cine hizo cambiar la forma de editar para siempre. Este cineasta judío (Riga, 1898) está considerado el padre del montaje por ser el primero en lograr manipular las emociones de la audiencia con su forma de mostrar las secuencias.

El director ruso fue un pionero en el uso del montaje para transmitir emociones a los espectadores, con unas técnicas de gran influencia en varios cineastas de Hollywood. Sus obras evitaban el individualismo para dar importancia a la sociedad en su conjunto, por lo que a menudo ni siquiera contaba en sus películas con actores profesionales.

Perfeccionista hasta la médula, su descontento con su primera gran obra, ‘La huelga’ (1924), le llevó a hacerse con la única copia que había del filme y evitar su distribución hasta después de su muerte, según detalla su entrada en la Wikipedia.

Entre su filmografía se encuentran grandes obras como ‘El acorazado Potemkin’, ‘La huelga’ o ‘Octubre’. En sus películas el protagonista no era un ninguno de los actores sin experiencia que fichaba, sino que se centraban en la masa, el pueblo.

Sus ideales comunistas, alejados de lo que dictaminaba el dictador Stalin, hicieron que Sergei Eisenstein fuera tachado de figura controvertida. Tuvo numerosos conflictos con funcionarios del gobierno por su forma de tratar los conflictos de clases sociales en el cine. Representaba la lucha de los trabajadores oprimidos contra la clase dominante.

Sergei Eisenstein falleció el 11 de febrero de 1948 después de sufrir un infarto que le provocó una hemorragia. Su pérdida fue una trágica noticia para el cine, pero su aportación ha servido de inspiración para las siguientes generaciones. Fue tanto su talento que hoy Google le ha rendido tributo dedicándole uno de sus doodles animados.

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