Vladimir Putin, presidente de Rusia, llegó de manera sorpresiva a Siria donde en compañía del presidente Bashar Al Assad ordenó el inicio de la retirada de las fuerzas rusas desplegadas en ese país, desde donde viajó hacia Egipto, antes de hacer su última escala en Turquía.

La llegada de Putin a Siria no estaba prevista ni anunciada por Moscú, que sí había anticipado que Putin realizaría visitas oficiales a Egipto y Turquía para analizar la situación de la región desatada a partir de la decisión de Estados Unidos de trasladar su sede diplomática a Jerusalén.

Ordeno al ministro de Defensa y al jefe del Estado Mayor proceder a la retirada de un grupo de las tropas rusas a las bases de su emplazamiento permanente, dijo Putin al hablar ante los militares de ambos países en la base aérea rusa de Hmeimim, en la que es su primera visita al territorio sirio desde el inicio del conflicto en marzo de 2011.

En casi dos años, las Fuerzas Armadas rusas, en colaboración con el ejército sirio, destruyeron en gran parte a los terroristas internacionales. Por lo tanto, tomé la decisión de hacer volver a Rusia a una parte considerable del contingente militar presente en Siria“, dijo Putin.

Por su parte, el gobierno sirio difundió un comunicado en el que agradece la participación de las tropas rusas en el conflicto y promete que el aporte de los militares rusos “no será olvidado por el pueblo sirio después de que la sangre de sus mártires (rusos) se mezclara con la de los mártires del Ejército Árabe Sirio en la lucha contra los terroristas”.

En la misiva firmada por Al Assad, resaltan que el lazo entre ambos países es “más fuerte que el terrorismo y sus mercenarios” y auguró que la memoria de los “mártires” de ambos ejércitos y sus sacrificios permanecerá como “faro para las generaciones futuras”.

Tras su breve paso por Siria, Putin partió raudamente hacia El Cairo donde fue recibido con honores por el presidente egipcio, Abdelfatah al Sisi, reportaron agencias de noticias.

 

Noticia con información de: EFE