El Parlamento británico votó en contra de tener la decisión final en el acuerdo del Brexit. El lunes en vísperas de tan importante votación, la primera ministra Theresa May le pidió al Partido Conservador un voto de confianza y los diputados no hicieron caso omiso, de esta manera, la Cámara de los Comunes deja en manos de la mandataria y su gabinete las decisiones finales sobre la separación de la Unión Europea.

La enmienda que ponía alta presión sobre los hombros de May, que fue aprobada por un escaso margen de 309 – 305 en diciembre pasado, era uno de 15 recursos aprobados por los Lores y estaba dirigida a impedir que se abandone el bloque sin convenio. La PM ha dicho en numerosas oportunidades que prefiere salirse de la UE sin acuerdo que firmar uno en el que Reino Unido salga desfavorecido.

324 diputados rechazaron la enmienda que daba la última palabra a la Cámara de los Comunes, en tanto 298 la apoyaron

Con la última palabra en su poder, los parlamentarios podían rechazar un acuerdo y obligar al gobierno a sentarse en la mesa nuevamente con los representantes del bloque europeo, algo que tampoco era del agrado de los negociadores de la contraparte.

Según medios locales, May prometió a los tories inconformes la posibilidad de negociar otra versión de esa enmienda antes de que los estatutos sean analizados por segunda vez en la Cámara alta. De esa manera, consiguió que 324 diputados rechazaran esa cláusula esta jornada, en tanto 298 la apoyaron.

Aunque a todas luces parece una victoria para Theresa May, la promesa de darles a los diputados el poder de enmendar y votar una moción parlamentaria en su momento, podría terminar siendo el talón de Aquiles del “Brexit”, pues los Comunes tendrán -de acuerdo a una enmienda que se hará en los próximos días- la potestad de dictar la estrategia de la separación si no están conformes con el acuerdo final en octubre -siempre que no haya uno nuevo antes del 30 de noviembre.

Con información de www.prensa-latina.cu y www.abc.es