El Partido Conservador pedirá a una comisión que investigue si el ex secretario del Exterior Boris Johnson violó su código de conducta con una columna en la que compara a las mujeres musulmanas que usan la burka con buzones y ladrones de bancos.

La investigación, que es confidencial, podría terminar con la expulsión de Boris Johnson del Partido Conservador

El partido gobernante ha recibido quejas sobre la columna y sus normas lo obligan a formar una comisión independiente para que las investigue. Las posibles sanciones incluyen expulsión del partido.

El partido se negó a entrar en detalles porque el proceso es confidencial.

El código de conducta conservador dice que los miembros “deben liderar mediante el ejemplo para alentar y fomentar el respeto y la tolerancia”.

Johnson, que renunció al gobierno el mes pasado por diferencias sobre el Brexit, escribió en el diario Daily Telegraph que era “absolutamente ridículo que la gente opte por aparecer en público con aspecto de buzones”. Añadió que se opone a prohibir la burka y otras vestimentas que cubren el rostro y que usan algunas mujeres musulmanas, pero dijo que una mujer con esa ropa “parece un ladrón de bancos”.

Grupos musulmanes y políticos criticaron las declaraciones de Johnson. La primera ministra Theresa May lo exhortó a disculparse, pero no lo hizo.

Johnson, con su cabellera revuelta, es una de las personalidades políticas más prominentes del país, una figura popular pero polémica conocida por frases como llamar “caníbales” a los nativos de Papúa Nueva Guinea y acusar a los habitantes de Liverpool de “regodearse” en el papel de víctimas.

Los detractores dicen que Johnson usa los comentarios sobre la burka para consolidar su posición en la derecha del partido. Muchos prevén que May será cuestionada como dirigente si no mejoran las negociaciones del Brexit con la Unión Europea, y Johnson aparece como candidato a sucederla.

Es popular en el ala pro-Brexit del Partido Conservador, profundamente dividido en las posiciones frente a la UE. Consolidó su posición al renunciar en julio y acusar a May de matar “el sueño del Brexit” con su plan de buscar relaciones estrechas con la UE después de la salida del bloque en marzo próximo. (AP)