Uber ha vuelto a perder su batalla contra el regulador de transportes del Reino Unido, que este lunes ha retirado su licencia para seguir operando en Londres luego de un periodo de prueba de dos meses que expiraba a finales de este mismo mes.

No obstante, al menos por el momento, la compañía de transportes estadounidense no se verá en las calles de la capital británica, sin embargo, aún dispone de tiempo para apelar a la decisión e intentar revertirla por medio de algún acuerdo como ya hizo en 2017.

21 días para la defensa

Uber dispone de 21 días para presentar su defensa, lo que significa que podrá seguir operando con total normalidad como mínimo durante esas tres semanas. El organismo regulador, Transport for London (TfL), ha asegurado que la ‘app’ de transporte no es “correcta ni adecuada” para conservar su licencia, un veredicto similar al que tuvo lugar hace dos años cuando se le concedió un periodo de gracia de 15 meses para que solucionase algunos de sus problemas de seguridad.

La empresa se mostró en desacuerdo con el regulador. “La decisión de Tfl de no renovar nuestra licencia para operar en Londres es extraordinaria y equivocada. Por ello vamos a apelar”, afirmó, para asegurar que “en los dos últimos años ha cambiado su modelo, “estableciendo nuevos y mejores estandares de seguridad”.

“Solo hace dos meses que Tfl nos consideró adecuados para seguir operando en Londres, y continuaremos trabajando para hacerlo en defensa de los 3.5 millones de pasajeros y 45000 conductores profesionales que usan Uber en Londres. Por el momento, seguiremos operando con normalidad y haremos todo lo posible para solucionar esta situación”, prometió.

Vencimiento de período de prueba

Este domingo expiraron otros 60 días concedidos de forma excepcional para que siguiese trabajando en las mejoras necesarias, como la comprobación de antecedentes de los conductores o el seguimiento de los viajes en tiempo real, pero parece que los progresos realizados no han contentado al organismo de transportes tras descubrir que se realizaron más de 14.000 viajes en los que el conductor no era el mismo que contrataba el cliente.

Y es que uno de los problemas que ha tenido Uber, y que la misma aplicación recomienda comprobar cada vez que el usuario realice un viaje con ellos, es que algunos de sus conductores han subcontratado sus vehículos, lo que lleva a que el cliente se monte con una persona que puede no estar asegurada, tener carnet de conducir ni sus antecedentes criminales en regla.

“Como reguladores de los servicios privados de alquileres de vehículos en Londres se nos pide que tomemos una decisión acerca de si Uber es correcto y adecuado para mantener su licencia, pues la seguridad es nuestra máxima prioridad”, ha explicado Helen Chapman, directora del departamento de Licencias, Regulación y Tarifas de TfL. “A pesar de que reconocemos que Uber ha hecho progresos, es inadmisible que haya permitido que sus pasajeros se montasen en sus vehículos con conductores que pueden no tener licencia ni seguro”.

Al respecto, Transport for London asegura, tras casi un año y medio de periodo de prueba, que no puede estar seguro de que estos errores se repitan en el futuro, motivo por el que le retira la licencia. “Aunque han subsanado algunos de estos problemas, TfL no confía en que otros similares se produzcan en el futuro, lo que ha llevado a la conclusión de que la empresa no es correcta ni adecuada en este momento”, dicta el organismo a través de un comunicado.

“Se trata de un tema de seguridad pública y el alcalde ha tomado la decisión acertada. Por lo que sabemos, el modelo de negocio de Uber es, en esencia, imposible de regular, pues se basa en que todo el mundo haga lo que le dé la gana y llene Londres de coches. Como demuestran los últimos acontecimientos, Uber no puede garantizar que estos coches estén debidamente asegurados ni que la persona que esté conduciendo sea efectivamente la que se supone que es”, critica Steve McNamara, secretario general de la Asociación de Conductores del Taxi con Licencia, que representa a los tradicionales taxis negros de la capital británica.

Por su parte, los representantes del sindicato de los VTC han asegurado que quienes pagarán las consecuencias serán los conductores, que tendrán que hacer frente al pago de sus vehículos desde una posición de desempleo. “La decisión va a suponer un martillazo para los 50.000 conductores que están trabajando además en condiciones precarias”, denuncia James Farrar, representante del organismo, que asegura estar intentando reunirse con el alcalde de Londres, Sadiq Kahn, para buscar una solución.

Agencias