Un importante grupo de vecinos de la pequeña localidad Ringaskiddy, en Irlanda, están convencidos de que las emisiones de la vecina planta industrial del laboratorio Pfizer, donde se elabora la famosa Viagra, provocan erecciones espontáneas entre los hombres del pueblo. Y no sólo en los hombres.

Según los testimonios de residentes de la zona, publicados por el medio británico, Sunday Times, los perros callejeros pueden ser visto “deambulando por allí en un inexplicable estado de excitación sexual”.

“Llevamos mucho tiempo respirando gratis los vapores del amor”, contó al citado medio la cantinera Debbie O’Grady. Sadie, su madre, agrega que “el Viagra puede haberse filtrado a la red de agua potable”.

Por su parte, desde la fábrica asegura que estas versiones no son nuevas, y las calificó como parte de un “gracioso mito” en torno a la empresa.

“Trabajamos desde siempre con procesos de elaboración sumamente sofisticados y sometidos a estrictos controles y regulación”, explican desde la firma.

Según las O’Grady, esta característica de su pueblo está lejos de ahuyentar a la gente. Más bien sucede lo contrario. “Hay gente que llega aquí por curiosidad, y ya no se marcha”, afirma.

Una mujer de 60 años de esta localidad dice que lejos de suponer un problema,  las singulares condiciones del pueblo “pueden ser una bendición” para algunos muchachos que tienen problemas “en ese departamento”.

Lo cierto es que, si se trata de un mito o no, la anécdota no ha inspirado sólo chistes, sino también películas. Holy Water, una comedia irlandesa estrenada en 2009, cuenta cómo el robo de un camión de Viagra acaba convirtiendo un pueblo en Sodoma y Gomorra después de que los ladrones tirasen su botín y la sustancia se filtrase hasta el subsuelo.

Noticia con información de: www.montevideo.com.uy  y www.elespanol.com