Las matriculaciones de coches en Reino Unido cerraron el pasado año con un volumen de 2,54 millones de unidades, lo que supone la primera caída desde hace seis años, al experimentar una bajada del 5,7% en comparación a 2016, según datos de la patronal británica SMMT.

Las ventas de coches nuevos en Gran Bretaña registraron su mayor caída desde 2009 el año pasado, cayendo en más de un 5 por ciento debido a la incertidumbre sobre posibles nuevas cargas diesel y al debilitamiento de la confianza del consumidor desde el Brexit, dijo un organismo de la industria.

El director general de la SMMT, Mike Hawes, señaló que la disminución de las matriculaciones de vehículos nuevos en el mercado británico es “preocupante”, aunque recordó que la demanda se mantuvo en niveles históricamente altos.

La caída de los negocios y la confianza del consumidor se está pagando, y los confusos mensajes antidiésel han causado que muchos duden antes de comprar un nuevo automóvil diésel de bajas emisiones. Mantener a los vehículos más viejos en la carretera no solo implicará mayores costos de operación, sino que retrasará el progreso hacia nuestros objetivos ambientales“, agregó.

Las matriculaciones finalizaron 2017 en alrededor de 2.54 millones de vehículos, según datos provisionales, y se espera que caigan hasta un 7 por ciento este año, dijo la Sociedad de Fabricantes y Comerciantes de Motores (SMMT).

La demanda de coches diésel cayó un 17 por ciento, ya que los consumidores se dejaron llevar por las nuevas cargas potenciales, lo que elevó las emisiones promedio de CO2 de los vehículos nuevos por primera vez en dos décadas por el cambio de algunos usuarios a la gasolina.

En este sentido, Hawes destacó que se debe “alentar” a los consumidores para que compren un coche adecuado a sus necesidades y estilo de vida, sin importar el tipo de combustible.

Además, subrayó que el diésel continúa siendo una opción “correcta” para muchos conductores, tanto por el ahorro de combustible como por las bajas emisiones de dióxido de carbono (CO2). “La decisión de imponer tasas a los últimos diésel de bajas emisiones es un paso atrás y solo desalentará a los conductores a la hora de deshacerse de sus coches diésel más antiguos y más contaminantes”, añadió.

Hawes remarcó que cualquier costo adicional soportado por las plantas británicas podría afectar al sector.

El modelo más vendido en 2017 en Reino Unido fue el Ford Fiesta, con 94.533 unidades, por delante del Volkswagen Golf, con 74.605 unidades; del Ford Focus, con 69.903 unidades; del Nissan Qashqai, con 64.216 unidades, y del Vauxhall Corsa, con 52.772 unidades.

En el último mes del año pasado, el líder del mercado británico fue el Volkswagen Golf, con 6.209 unidades, seguido del Ford Fiesta, con 5.029 unidades; del Mini, con 4.370 unidades; del Vauxhall Astra, con 3.837 unidades, y del Ford Focus, con 3.624 unidades.

 

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