Visitar el zoológico se presenta dentro del abanico de opciones a escoger a la hora de disfrutar el tiempo libre.  Planear actividades distintas, demanda mucha creatividad de los padres en la actualidad, sobre todo si se plantea que las salidas tengan fines educativos.

 La visita al zoológico desata inquietudes en los progenitores pues no saben si es adecuado para la formación de los niños. En teoría, los parques zoo son espacios para la cría en reservorio de especies que pueden o no estar en extinción, para que los visitantes conozcan más del mundo animal. Es una suerte de opción que combina entretenimiento con educación. 

La polémica se desata cuando llega a la palestra el tema de la ética sobre tener a los animales encerrados y exhibición o pues se han dado caso de maltratos a las especies en cautiverio. 

El zoológico son embargo plantea una oportunidad de explorar junto a sus hijos la fauna. Hace que tomen forma esos animales de los que solemos hablarles con dibujos animados, con la cartilla del abecedario o en juegos y canciones.  

Los nutrirá de conocimiento y si se preguntan porque los tienen allí encerrados debe explicárseles que sus hábitats están muy lejos y que así podrán conocerlos un más. 

Los niños sueltan a veces aquella frase “todo me fastidia” y los padres entran en crisis pues no saben cómo entretener a sus pequeños. Sirve además la oportunidad de sembrar en ellos el amor por los animales y también el respeto. Por eso debe recibir información oportuna, como el hecho de que muchos de los animales de los zoológicos nacieron en esos mismos recintos, dependiendo de los años que tenga el lugar de fundado. 

Hay algunas granjas de contacto animal en las que los niños podrán interactuar con los animales, bañarlos, peinarlos y darles de comer. Es una experiencia que merece la pena vivir.